Jul 7, 2008
Author: Duro golpe en localidades que forman el "cluster" de la maquinaria agrícola La caída en la venta de equipos desencadenó una retracción del consumo. Intendentes y jefes comunales anticipan el impacto en la recaudación.   
(Santa Fe - 07/07/2008) Aunque no hay cifras oficiales sobre la caída del índice de confianza, bajó la recaudación en municipios y comunas, el comercio vende menos y las industrias están complicadas. También se resintieron los servicios.
"La caída es importante. Depende un poco de cada rubro, pero creemos conveniente esperar a que se asiente el polvo para tener un número preciso y creíble sobre el impacto de la resolución 125 en la economía santafesina". La frase pertenece a uno de los hombres de máxima confianza del gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, quien agregó que todavía no hay cifras oficiales sobre el deterioro de las cuentas públicas por el conflicto con el campo, pero reconoció que existe preocupación en el Gobierno de la provincia y que se espera con expectativa la posición final del Congreso, que podría determinar un cambio de tendencia.
Funcionarios y empresarios coinciden en afirmar que lo más grave es la pérdida de confianza que existe en el sector productivo. "¿Cómo se mide esto?", es la pregunta que se repite en los despachos oficiales. La advertencia había sido formulada a principios de abril por representantes de la maquinaria agrícola, quienes observaron la desazón de los productores que, al conocer los alcances de las retenciones móviles, cancelaron sus inversiones en nuevos equipos.
Cada intendente o presidente comunal tiene una historia sobre las dificultades que se viven y en la vorágine por participar y tratar de incidir en las definiciones que ahora están en manos del Congreso. Todavía están a mitad de camino los balances con números finos sobre la caída en los ingresos por recaudación.
El intendente de Firmat, Carlos Torres, estimó que en junio hubo una merma de 100 mil pesos respecto de mayo (alrededor de 14 por ciento). El presupuesto municipal anual es de 18 millones de pesos y la mitad proviene de coparticipación nacional y provincial. La baja se produjo, además, en el período en que se debió enfrentar el pago del aguinaldo a los empleados.
Torres se atreve a señalar que la situación es similar en otras localidades. Los intendentes y jefes comunales santafesinos –de todos los colores políticos– convivieron varias jornadas en Buenos Aires, golpeando puertas y explicando cada una de las situaciones. "Decir retenciones móviles es decir una mala palabra", aseguró el justicialista Fernando Fischer, intendente de Armstrong, una localidad muy golpeada por la crisis. "Vivimos del agro y si se cae el sector, caen los negocios, deja de circular dinero y ello repercute en las finanzas públicas", agregó Torres, de extracción radical. Como ejemplo, recurre a la firma Vasalli, una de las fábricas emblemáticas de cosechadoras del país, que debió recortar beneficios salariales (horas extras) a sus 600 operarios. "Ese empleado dejó de gastar y, en algunos casos, hasta dejó de pagar créditos", conjeturó.
Maquinaria
Rosana Negrini, al frente de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) –la entidad que agrupa a 150 de las 720 empresas que tiene el sector– es también la titular de Agrometal, que produce sembradoras en Monte Maíz (Córdoba), zona que integra con el departamento santafesino de Belgrano el cluster (núcleo productivo) de maquinaria que venía en plena expansión y con excelentes perspectivas.
"El sector tiene una caída promedio de 50 por ciento en ventas", calculó la empresaria, quien agregó que hasta el 11 de marzo se venía vendiendo igual que el año pasado y, en algunos casos puntuales, un poco más. Pero después de esa fecha, comenzó el tobogán de ventas. La caída en la comercialización de sembradoras para granos finos fue muy pronunciada y ya no se esperan operaciones hasta el año próximo. Ahora, la expectativa está puesta en la campaña de granos gruesos, cuyo éxito está atado al destino final que tengan las medidas que se discuten en el Congreso Nacional.
El sector emplea en forma directa a 40 mil personas, y a 100 mil de manera indirecta. "No hubo suspensiones de personal, salvo cuando nos quedamos sin materias primas por el paro del transporte (de cargas)", añadió.
–¿Cómo aguantan?
–Con el corazón y con economía de guerra, bajando los gastos al máximo, sin horas extras y stockeando. La producción de una máquina nos demanda dos meses y tenemos expectativas en la solución y en la recuperación del sector.
Por su parte, la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) debió postergar la conferencia industrial prevista para los primeros días de este mes, "porque no hay ánimo en el sector".
La entidad asegura no tener cifras precisas sobre la desaceleración, aunque hizo notar que no hay uniformidad entre distintos sectores y que entra en juego una serie de variables, como la forma de cobro, los mercados y las características de los productos, entre otras.
Caída
El comercio, en cambio, es uno de los sectores más golpeado. "La gente cerró el bolsillo a la espera de lo que suceda", reconoció Jorge Sobrero, presidente de la Federación de Centros Comerciales (Fececo), que agrupa a 43 entidades y que hará una evaluación en los próximos días. Los primeros números muestran una caída de facturación mayor en el interior que en las ciudades de Santa Fe y Rosario. Desde Rafaela afirman que el recorte va de 20 a 40 por ciento (los menos afectados son los comestibles); en San Justo se quejan de bajas de 35 a 40 por ciento, mientras que en Esperanza y Gálvez coinciden en hablar de una afectación de 30 a 40 por ciento. En Tostado y Reconquista estiran el impacto a 45 por ciento, y en Santa Fe y Rosario no supera el 20 por ciento.
"Desde Reconquista nos advierten que ya hay 50 por ciento de cheques rechazados y que comenzaron los despidos de empleados", afirmó Sobrero.
También se quejan los hoteleros, mientras que los gastronómicos admiten que las mesas no se ocupan como ocurrió en la primera parte del año. Ni qué hablar del transporte de cargas, que fue muy afectado, mientras que la construcción ya no crece al mismo ritmo del primer trimestre.
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