Bahía Blanca, .
 
MUNICIPAL

Jun 20, 2008
Author:

La carne escasea en los súper de Capital

Lejos de normalizarse su provisión, la carne vacuna es tal vez el principal faltante en la Capital Federal. LA NACION pudo comprobarlo al visitar numerosos comercios de venta minorista de diferentes barrios porteños.

Sutilmente, las botellas de diferentes aceites vuelven a aparecer en las góndolas. Con oferta limitada a pocas marcas, que se repiten por los estantes, y restringida a las unidades que, según el cartel indicador, se permita llevar, al menos no hubo ausencia en los supermercados recorridos por LA NACION.

Algo semejante ocurrió con los lácteos, cuya provisión parecía acercarse a lo normal. La escasez más notable fue la de productos de la marca SanCor.

Este alivio, parcial y sin garantías de continuidad, se contrarresta con otro escenario que comenzó a vislumbrarse el lunes pasado: en la mayoría de los comercios, las heladeras de carne están vacías o exhiben otros productos. En algunos casos, hasta los sustitutos (chorizos y morcillas, en general, los preferidos para tapar huecos) también se han agotado.

Eso sucedió en el Coto de Elcano y Zapiola, en Belgrano R, donde la heladera del fondo del supermercado que debía enfriar bandejas de carne, exhibía, para sorpresa de los clientes, botellas de gaseosa.

En un Eki de San Telmo, los esfuerzos sucumbieron a la realidad: no hay carne. Un plástico tapaba la heladera y en un rincón se ofrecían unos pocos cortes de pollo.

Cupos para galletitas

Algo parecido se vio en el Disco de Independencia al 4200, donde unos pocos trozos de pollo ocupaban el grueso de los estantes, desparramados entre los últimos restos de carne vacuna. Allí, el cupo de compra para las galletitas crackers era de dos paquetes por cliente, a diferencia de otras sucursales de la cadena donde se permite llevar cuatro.

El Carrefour de Donato Alvarez y Galicia mostraba una imagen diferente: de lejos, la cantidad de bandejas de carne parecían convertir a esta sucursal en la excepción a la regla. Pero al acercarse, la repetición de los cortes desalentaba al que buscaba asado, entraña, osobuco y achuras, entre otros faltantes.

El empleado de un supermercado chino, ubicado en la avenida Elcano, se quejó: "No hay nada de carne y lo que hay es carísimo". Detrás, el dueño del comercio, de rasgos orientales, refunfuñaba y repetía en un dudoso español: "Cara, carne cara".

"Antes del lío [por el conflicto del Gobierno con el campo] pagábamos 6,50 pesos la media res. Ahora estamos pagando $ 10,60. Y eso la Cristina no lo dice. Y nos viene a decir que vendamos barato", prosiguió la queja. Allí, dijeron haber pagado cerca de 100 pesos por un cajón de 20 kilos de pollo, que en marzo pagaban 70.



 
Sea Nuestro Socio
Opiniones
Contactenos
Sponsors