Apr 28, 2008
Author: Productores preparan en Junín un paro "tranqueras adentro" Aseguran que no comercializarán los productos agrícolas y restringirán la siembra   
JUNIN.- Los productores rurales de esta ciudad de 100.000 habitantes resolvieron realizar, a partir del viernes próximo, un paro en la comercialización de productos agrícolas y de insumos, además de restringir la siembra. Sin embargo, dejaron abierta la puerta para prolongar la tregua y no ejecutar las medidas de protesta si el Gobierno da señales concretas de diálogo.
Los productores resolvieron que no impedirán el paso en las rutas 7 y 65, como lo habían hecho en la primera etapa de la movilización en contra del aumento a las retenciones de la soja, dijo a LA NACION Francisco Alzari, presidente de la Sociedad Rural de Junín e integrante de la comisión de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). Y no descartó abrir otra tregua si el Gobierno muestra "señales de diálogo concreto".
"Se acordó comercializar lo menos posible los productos agrícolas y también restringir la siembra de cosecha fina, de trigos y cebada. El paro es de la tranquera para adentro. Es probable que en algunos pueblos cercanos haya presencia activa de los productores en las rutas, pero no habrá cortes. Y si el Gobierno da señales para negociar, reveremos cualquier decisión, porque queremos que esto se resuelva", explicó Alzari, que expuso la posición de Junín en la asamblea de Carbap, anteayer, en Olavarría, donde el escepticismo fue el denominador común de los participantes.
Durante la primera semana de protesta rural, el desabastecimiento en la ciudad Junín fue significativo: conseguir lácteos, verduras y carnes no resultó una misión sencilla. Pese a todo, los comercios céntricos -sobre la avenida Roque Sáenz Peña- en una ocasión cerraron media hora antes de su horario habitual a modo de protesta y en apoyo al campo. También fueron suspendidos más de 800 empleados de distintos sectores ligados al agro, al transporte y a proveedores de alimentos.
"Entendimos que la comunidad de Junín apoyó esta movilización y por eso es necesario que nosotros no afectemos a la comunidad con este reclamo. Eso sí: los discursos del ex presidente Néstor Kirchner son disparatados y agresivos, al igual que cuando se refiere al campo como explotador; sólo se busca el enfrentamiento social", dijo el presidente de la Sociedad Rural de Junín.
Desde los últimos días, los comerciantes de esta ciudad miran de reojo qué actitud de protesta adoptará el campo. "Los chacareros compran de todo por aquí y pagan en efectivo. Si ellos no gastan, bajan mucho las ventas", afirmaron comerciantes consultados por LA NACION.
A los productores, por estas horas, los inquieta qué medidas tomará el flamante ministro de Economía, Carlos Fernández. "Es del brazo de Néstor Kirchner y esto puede ser interpretado como un retroceso en la negociación con el campo. Se verá", explicó Pablo Melcon, uno de los representantes de los productores autoconvocados de Junín.
A pura cosecha
A tres kilómetros del cruce de la calle Italia y de la ruta 188, en Junín, los hombres del campo trabajan casi sin descanso. Es tiempo de cosecha y de redoblar el esfuerzo. Allí, Rubén Meccia, contratista de Julido SA y propietario de 60 hectáreas en la zona, instruye a uno de sus fieles empleados en el recorrido que hará la cosechadora para levantar la soja.
"Hoy los chacareros somos auténticos timberos: no sabemos cuánto van a valer los insumos para sembrar ni cuánto vamos a sacar por la cosecha. Algunos vivimos con el dinero justo y no nos sobra nada. No tenemos una camioneta 4x4 y laburamos todo el día", cuenta Meccia, padre de tres hijos, que en 2002 sorteó una seria crisis económica.
"Desde el próximo viernes no se levantará la cosecha fina, y las recomendaciones entre los chacareros son que no compremos insumos ni repuestos ni nada... hasta que se sepa qué pasará con esta situación", dice este hombre de 57 años, sentado en una casilla rodante provista de una cocina, una heladera y tres camas en las que sus empleados suelen pasar varias noches durante las épocas de cosecha.
"Gracias a mi suegra, una de mis hijas pudo estudiar. Nosotros la peleamos como cualquiera y por eso reclamamos. El último discurso de Kirchner fue como tirar nafta al fuego. Y el cambio de ministro de Economía es más de lo mismo, nos quieren engrupir", dice, entre mate y mate, y con el dedo índice bien alto.
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