Bahía Blanca, .
 
MUNICIPAL

Apr 18, 2008
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Las empresas, el centro de la relación

Desde 2003, el vínculo bilateral estuvo signado por las tensiones con los inversores

Desde la llegada de Néstor Kirchner al poder, en 2003, la relación entre la Argentina y España estuvo signada por las negociaciones entre ambos gobiernos en torno de la estabilidad de las empresas españolas que operan en la Argentina.

Y por estabilidad se entiende el largo proceso por el cual el gobierno nacional buscó desde el primer día propiciar el ingreso de capitales nacionales de estrecha vinculación con el poder en las compañías de primera línea, así como contener (o maquillar) eventuales incrementos tarifarios de las prestadoras de servicios públicos.

A lo largo de los años hubo de todo: desde promesas de actualización tarifaria del gobierno argentino que demoraban en cumplirse hasta denodadas gestiones de las autoridades españolas, incluidas entre ellas las del rey Juan Carlos I, de contener los reclamos del empresariado español por los incumplimientos de los acuerdos.

Aerolíneas Argentinas, Repsol YPF y las compañías con capitales en las prestadoras de servicios públicos fueron asuntos recurrentes del diálogo bilateral.

Los reclamos iniciales por la suerte de las empresas españolas corrieron por cuenta del entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, que recibió en 2003 y en 2004 a Néstor Kirchner.

En su primera visita, el entonces presidente argentino tuvo un fuerte cruce con el empresariado español, que le reclamó un ajuste tarifario para compensar las presuntas pérdidas provocadas por la pesificación de la economía. La respuesta de Kirchner fue en aquella oportunidad un rotundo y frontal no.

El entonces presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), José María Cuevas, resumió la ríspida reunión con Kirchner con una frase que pasó a ser de antología entre los empresarios españoles: "Nos puso a parir".

Al año siguiente, Kirchner volvió a España, y el planteo fue el mismo, pero esta vez el Gobierno tomó nota y prometió analizar caso por caso.

La relación mejoró sobremanera desde la asunción en la presidencia española del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, un líder con el que los Kirchner trabaron una relación de amistad. Pero Zapatero también reclamó con insistencia por las inversiones españolas y manifestó su preocupación por el avance sobre las empresas de su país.

De hecho, fue en el final de su primera presidencia que, merced a gestiones de los Kirchner, el grupo Eskenazi, de excelente relación con la Casa Rosada, logró ingresar como accionista en Repsol YPF.

Cristina Kirchner también conoció de primera mano los reclamos españoles. En julio de 2007, cuando viajó a España en carácter de candidata presidencial, mantuvo una tensa reunión con el empresariado español. En una cena organizada en su honor, escuchó el reclamo de la CEOE, que pidió "un marco más estable" que le permitiera "seguir desarrollando inversiones". Aerolíneas ya enfrentaba serios problemas operativos en el país.

La discusión por las tarifas



El debate sobre el futuro de Aerolíneas Argentinas cobró fuerza justo en la semana en que el Gobierno anunció un gesto largamente reclamado por la compañía: autorizó un aumento de las tarifas de cabotaje del 18 por ciento. Fue el primer incremento permitido desde agosto de 2006, pese a los reiterados reclamos empresariales, basados en la fuerte subida del precio del combustible y otros insumos. Sin embargo, el nivel en que se ubicarán ahora los precios internos no termina de conformar al sector. Se prevé que, mientras se negocia la composición accionaria de Aerolíneas, la discusión tarifaria volverá a recalentarse.


 
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