Apr 18, 2008
Author: Queja de España al Gobierno por el hostigamiento a Aerolíneas El embajador Estrella advirtió que puede afectar la imagen del país en Europa
  
En medio de un clima enrarecido por la incertidumbre sobre el futuro de Aerolíneas Argentinas, el gobierno de España transmitió en los últimos días su preocupación a la Casa Rosada por lo que considera un “hostigamiento” y una operación de “de- sestabilización” contra los capitales españoles de la principal empresa aérea del país.
Así lo manifestaron ayer a La Nacion fuentes del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que precisaron que la inquietud fue presentada a la Casa Rosada por el embajador español en Buenos Aires, Rafael Estrella, en las últimas horas.
Funcionarios españoles advirtieron que la relación bilateral y la imagen de la Argentina en Europa podrían verse “perjudicadas” con un desenlace que derivara en la salida forzada de los accionistas de la compañía. Desde hace años Aerolíneas es jaqueada por permanentes medidas de fuerza de los gremios del sector, algunos de los cuales tienen estrechos contactos con el Gobierno.
El grupo español Marsans, principal accionista de la empresa aérea, dio a conocer ayer un comunicado en el que señaló que está dispuesto a “argentinizar al máximo” Aerolíneas. Y afirmó que aceptaría el ingreso de capitales nacionales en la firma, aunque sin dejar de lado “las oportunidades y el conocimiento del negocio que puede aportar el grupo Marsans”.
La reacción diplomática del gobierno español coincidió con el auge de versiones en ámbitos empresariales y oficiales que hablan del interés de un holding de inversionistas argentinos y extranjeros, presuntamente cercanos al Gobierno, en intentar comprar la compañía (de lo que se informa por separado).
En este complicado contexto, el embajador español habló en nombre de su país con tres de los principales interlocutores del poder en Buenos Aires: el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el vicecanciller, Victorio Taccetti.
A todos, Estrella les transmitió la preocupación de Rodríguez Zapatero por el futuro del grupo Marsans. El diplomático elevó además el mensaje de que la compañía es sumamente representativa del empresariado español a punto tal de que es considerada un caso insignia del vínculo comercial bilateral, y que un paso traumático en ese sentido podría lesionar todos los vínculos con la administración española.
"Hay mucha preocupación porque se interpreta que hay un movimiento de desestabilización de la empresa, que es muy representativa del empresariado español", dijo un alto funcionario de Rodríguez Zapatero.
Según las fuentes españolas, Estrella expresó la posición española en el conflicto por Aerolíneas a cada uno de sus interlocutores. Sus palabras no dejaron margen para dobles interpretaciones. "Una salida forzada de los capitales españoles no sólo perjudicaría a la empresa, sino también a la relación bilateral y la confianza del país en el exterior, empezando por España", les dijo Estrella, según las fuentes consultadas.
El diplomático preguntó además si el Gobierno había cambiado de posición en torno de la participación de la empresa en el país, ya que tanto Néstor Kirchner como su esposa, la presidenta Cristina Kirchner, se comprometieron con Rodríguez Zapatero a garantizar el desarrollo de la actividad de Marsans en la Argentina. "La respuesta que recibió es que no, que no hay interés alguno en reestatizar, ni tampoco un aval del Gobierno a ningún grupo empresario para comprar la empresa", explicaron los informantes.
En la cancillería argentina dijeron desconocer el planteo sobre Aerolíneas, y añadieron a LA NACION que existió una reunión del vicecanciller Taccetti con el embajador español que trató exclusivamente sobre la coordinación de agendas para la visita que hará al país la semana próxima el canciller español, Miguel Angel Moratinos, y la encargada de América latina del gobierno español, Trinidad Jiménez.
Ese viaje de la cúpula de la diplomacia española podría ser decisivo para clarificar con la Casa Rosada el complejo escenario abierto por estas horas.
Las intenciones del Gobierno, avaladas por España, van en el sentido de ampliar la participación accionaria del Estado argentino de un 5% a un 20 por ciento. Pero, en paralelo, un grupo de operadores que dice contar con el respaldo oficial pretende ingresar en el capital de la empresa.
"¿Les creyó Estrella a sus interlocutores?", fue la repregunta de LA NACION. "Mire, si el día de mañana aparece un grupo empresarial diciendo que cuenta con el respaldo del Gobierno para comprar la empresa, en España podremos decir que no es así, pues la cúpula del Gobierno lo ha negado", fue la respuesta que brindaron en el gobierno de Rodríguez Zapatero.
Resulta sencillo comprender por qué el grupo Marsans es representativo del empresariado español: sus propietarios, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual son, respectivamente, el presidente y el vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), que concentra a los principales grupos económicos del país europeo.
El escenario abierto en torno de la empresa abre un frente complejo para las relaciones exteriores argentinas. Ocurre que en España no han hecho la vista gorda a los dobleces del Gobierno en torno de Aerolíneas Argentinas. Y las tensiones pueden perjudicar tal vez el último de los vínculos fuertes -e influyentes- que le quedan a la Argentina en el mundo.
Esto ocurre justo en momentos de redefiniciones de la agenda internacional, cuando el país no parece estar en la hoja de ruta de algunos influyentes líderes mundiales (desde la presidenta de la India hasta la canciller alemana decidieron no hacer una escala en Buenos Aires), y con compromisos externos por saldar, como la deuda de 7000 millones de dólares con el Club de París, del que España es miembro.
Los movimientos que ya se registran en ámbitos empresariales en torno de Aerolíneas Argentinas y el constante zamarreo de que es objeto la firma por los gremios aeronáuticos sin que medie intervención estatal alguna fueron el disparador de la reacción diplomática española.
Desde hace varios meses, pero con mayor fuerza en las últimas semanas, cobró impulso la versión de que un grupo empresarial que combinaría a hombres de negocios nacionales de buena llegada con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, con compañías extranjeras, en algunos casos españolas, tiene intenciones de avanzar sobre Aerolíneas. "Hay mucha preocupación porque se interpreta que hay un movimiento de desestabilización de Aerolíneas Argentinas, que es muy representativa del empresariado español"
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