Apr 17, 2008
Author: Las intervenciones de Moreno complican el diálogo con el agro Fuerte discusión del secretario con un ruralista en la reunión técnica sobre ganadería
  
"Quedate porque si no después decís que soy un cagón y no te digo las cosas de frente", le dijo ayer Ulises Forte, productor ganadero pampeano y vicepresidente de la Federación Agraria, al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el momento más tenso de la segunda de las reuniones técnicas a las que el Gobierno y el campo apuestan para descomprimir el conflicto por la suba de las retenciones.
Forte -temperamental como Moreno- enumeraba los reclamos de los ganaderos cuando el polémico secretario amagó con retirarse. Ante el pedido firme del productor, se quedó unos minutos más. En ese punto, las fuentes no se ponen de acuerdo. Unas dicen que, ofuscado, Moreno se tiró encima accidentalmente una taza de mate cocido, y otras arriesgan que lo hizo deliberadamente para tener una excusa e irse.
Como sea, tras ese episodio -que refleja el lentísimo y complejo avance de las negociaciones-, el funcionario se levantó de un salto, se sacudió el traje y se retiró de la reunión, que inmediatamente pasó a un cuarto intermedio hasta hoy. "Yo solo no puedo tomar las decisiones", les habría dicho Urquiza a los ruralistas, confirmando que las negociaciones están, en gran medida, bajo la órbita de Moreno.
Antes de ese episodio, el encuentro ya había tenido características de "show", como lo definió uno de los asistentes. Moreno llegó cuando la reunión había comenzado y Urquiza explicaba la voluntad dialoguista del Gobierno. Enseguida, el polémico guardián de los precios pidió el listado de asistentes, lo revisó e indicó que lo completaran con el nombre y número de DNI del dirigente de la Sociedad Rural Arturo Llavallol, que no estaba incluido.
Luego, el funcionario empezó a hablar de costos y precios y a cuestionar a los productores ganaderos. La primera reacción no fue de un ruralista sino de uno de los funcionarios presentes: el presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Jorge Amaya, se levantó, salió del salón y se sentó afuera, en uno de los sillones que adornan los pasillos de la sede de Agricultura.
En el encuentro de ayer, como en los tres anteriores, tampoco hubo avances concretos. Mientras Moreno buscó centrar el debate sobre los costos de producción y los precios al consumidor, los productores intentaron forzar una discusión sobre la liberalización progresiva de las exportaciones de carne y la definición de incentivos para la producción ganadera. Como hicieron anteayer sobre la problemática del trigo, las cuatro entidades le dejaron al Gobierno su propia propuesta para normalizar la actividad ganadera, que según las estadísticas del sector frigorífico entró en un proceso de liquidación de vientres (descapitalización). Entre hoy y mañana, el Gobierno tendría una respuesta para esas propuestas.
"Los secretarios no tenían directivas claras sobre qué cambiar y si se va a cambiar algo o no. Nosotros les llevamos una propuesta concreta para superar alguna coyuntura irritante y mostrar voluntad. Cuando les preguntamos cuáles eran los ejes de la política oficial para la ganadería, no supieron qué responder", explicó Forte.
Por otro lado, los productores siguen movilizados. Ayer, el referente de la Federación Agraria Alfredo de Angeli lideró dos concentraciones en el norte del país. En la localidad santiagueña de Colonia Dora, donde también estuvo el vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, se mostró "preocupado ante la falta de respuestas y soluciones". Y en Las Lajitas, Salta, acusó al Gobierno de estar "pateando la pelota". La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) también expresó "la creciente incredulidad, decepción e indignación que está provocando la actitud del Gobierno".
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