Bahía Blanca, .
 
MUNICIPAL

Apr 15, 2008
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Para el campo, el tiempo de las reuniones tiene un límite

En el largo plazo, Gobierno y campo están de acuerdo: producir más, abastecer el mercado interno y exportar; pero en la coyuntura que desató el mayor paro agropecuario de la historia, parecen hablar idiomas distintos.Dos reuniones y muchos pocillos de café después, el campo sigue esperando una respuesta al reclamo que desató el mayor paro agropecuario de la historia: la marcha atrás del Gobierno con el esquema de retenciones móviles. Y a los productores que le pusieron el cuerpo a la protesta en cientos de cortes de ruta en todo el país la paciencia empieza a debilitárseles.

Si en las reuniones técnicas programadas para hoy y para pasado mañana, en las que se abordarán finalmente los temas concretos -retenciones a los granos, ganadería y lechería, entre otros-, no hay avances, el espíritu de la tregua por 30 días anunciada el 1° del actual podría entrar en crisis. De los próximos encuentros ya no podrán salir nuevas agendas de reuniones: tendrán que surgir anuncios concretos.

Por lo bajo, los ruralistas le piden al Gobierno un gesto claro, una señal que llegue hasta el interior y sirva para calmar a esos productores que, terminada la cosecha en un par de semanas, quedarán libres para volver a las rutas e insistir en el reclamo original. Esa señal podría ser la apertura de las exportaciones de carne de la categoría vacas de conserva (un animal que llegó al final del ciclo productivo y que no se consume en el mercado interno). De hecho, esa flexibilización es una decisión que la Secretaría de Agricultura ya tomó pero todavía no ejecutó.

En las reuniones de hoy y pasado mañana, los técnicos de las cuatro entidades volverán a poner sobre la mesa los reclamos que el sector ha hecho en los últimos tres años. En materia de granos, los dirigentes tratarán de hablar de retenciones. "No me hagan decir que vamos a conversar de ese tema", les dijo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a los nueve ruralistas con los que se encontró anoche. Para los líderes del agro, esa frase fue un reconocimiento del funcionario de que el tema que más fricción genera entre las partes también estará sobre la mesa.

Pero todo lo que se hable se abordará en el contexto de un plan de largo plazo (el Gobierno habla de 10 años). "Primero tenemos que solucionar la coyuntura. No podemos hablar de cuatro o diez años si primero no hablamos de mañana", dijo Ricardo Buryaile, productor ganadero formoseño que es vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Del primer encuentro, con la presidenta de la Nación, los titulares de las cuatro principales entidades del sector salieron "encantados" -según el término utilizado por un ruralista-, pero en el análisis posterior hubo una pregunta que no tuvo respuesta: "En concreto ¿qué nos llevamos?".

No es la primera vez que el campo negocia con el Gobierno siendo Fernández -un funcionario político que asume su escaso conocimiento técnico de los temas agropecuarios- el interlocutor. Tampoco es nuevo el planteo oficial de tratar tema por tema en reuniones específicas que, en el pasado, nunca se realizaron. Por eso, los dirigentes rurales reconocen por lo bajo su temor a que la administración Kirchner esté "jugando al desgaste". De hecho, el viernes, cuando la Presidenta recibió a las entidades agropecuarias, el Gobierno postergó una vez más la reapertura de las exportaciones de trigo (cerradas desde noviembre), y las ventas externas de carne también están acotadas porque no se están entregando los registros de operaciones de exportación (ROE), un requisito administrativo sin el cual no pueden embarcarse cortes vacunos.

Más allá de los mínimos resultados de las reuniones, en el campo reconocen que en los últimos cinco años nunca hubo tanto diálogo con el Gobierno. Y ése no es un dato menor a la hora de juzgar qué tan lleno o vacío está el vaso. En el interior, cerca de las rutas, los productores siguen de cerca los pasos de su dirigencia. Ayer, los resultados del encuentro con Fernández fueron esperados en Monte Maíz (Córdoba) y Venado Tuerto (Santa Fe); hoy esperarán las conclusiones de las mesas técnicas en Nueve de Julio (Buenos Aires) y en San Genaro y Villa Eloísa (Santa Fe); pasado mañana, lo harán en Tucumán, y el viernes, en Paraná. Y la lista no es exhaustiva. Los líderes ruralistas no pierden de vista que el último paro agropecuario excedió ampliamente su limitada capacidad de movilización y que los autoconvocados -un fenómeno emergente de esta protesta- no les son incondicionales.

A partir de hoy, en las reuniones técnicas, el agro pondrá nuevamente sobre la mesa el compilado de reclamos de los últimos tres años: la crisis de la ganadería causada por los precios máximos y el cierre de las exportaciones; los bajos precios del trigo recibidos por los productores en las últimas dos campañas debido a la intervención en el mercado de granos; el grave retroceso de la producción de leche, que también tiene precio máximo y exportaciones acotadas, y la escasez y la suba de precios del gasoil, entre otras muchas cosas.

En lo importante, en el largo plazo, están todos de acuerdo: aumentar la producción, abastecer el mercado interno, exportar y agregarles valor a los productos agropecuarios. Pero en lo inmediato, lo que prima es lo urgente, y en ese punto el tiempo de las reuniones empieza a agotarse.


 
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